Esta presentación nace de una inquietud concreta de la práctica de dirección: en un ensayo, a veces ocurre algo que no estaba previsto. Una pausa, una distancia entre cuerpos, una falla, una variación de ritmo o una forma inesperada de decir un texto pueden abrir otro sentido para la escena. El problema es que ese momento suele quedar nombrado como intuición, hallazgo o “algo que funcionó”, sin transformarse necesariamente en conocimiento escénico transmisible. La pregunta que guía esta investigación es: ¿cómo puede un/a director/a reconocer esa aparición y convertirla en procedimiento de trabajo?
En diálogo con el capítulo “Núcleo 2: a partir de Neva”, de Catalina Osorio, incluido en El teatro (se) piensa, y con las nociones de acontecimiento desarrolladas allí a partir de Badiou, Deleuze y Žižek, propongo pensar el ensayo teatral como un campo material donde el sentido no está dado de antemano, sino que acontece mediante operaciones sobre cuerpos, ritmo, espacio, voz, objetos y relaciones. Desde esta perspectiva, entiendo el acontecimiento escénico como una fractura del sentido previsto: una aparición que desestabiliza la organización previa de la escena y abre una posibilidad sensible que antes no podía ser percibida, pensada o dirigida.
El objetivo de esta ponencia es proponer una matriz metodológica en desarrollo para la dirección escénica, orientada a reconocer y trabajar aquellas apariciones que podrían constituirse como acontecimientos escénicos durante el ensayo. La metodología se organiza en tres niveles: observación de procesos de ensayo teatral, análisis de momentos en que una variación material altera el sentido previsto de la escena y construcción de una secuencia de operaciones directoriales. Esta secuencia contempla detener el momento emergente, nombrarlo provisoriamente, aislar el fragmento, repetirlo, variar sus condiciones, realizar contrapruebas, transferirlo a otros materiales, inscribirlo en una regla de composición y observar sus efectos en la recepción.
La contribución de esta investigación es desplazar la noción de intuición directorial hacia una práctica de atención, decisión y contraste. En lugar de concebir la dirección escénica sólo como conducción de una idea previa, se propone entenderla como una forma situada de conocimiento: una mirada capaz de reconocer cuándo la escena deja de ejecutar un sentido previsto y comienza a producir otro.
Registro audiovisual de las primeras aproximaciones de MYRIAM (2025). Desde el minuto 6'45'' se puede advertir una búsqueda entre la palabra, la acción, los cuerpos, la luz y el espacio.